Por: Enzo Galimberti.
Argentina ya no es más “El Granero del Mundo” que solía ser. Todo esto se debe a años de corrupción y malas decisiones en las políticas a desarrollar. Pero aparte de la mala política o sus políticos, ¿Cuál es problema principal por el cual Argentina no sale adelante? El principal problema es su escasa capacidad exportadora, porque esta deficiencia, es la principal limitación para el crecimiento y el progreso social.
Un país como la Argentina con un rico suelo por explotar, no puede importar más de lo que exporta durante largo tiempo, y si la economía tiene restricciones para importar insumos y bienes de capital, su potencial productivo y de desarrollo humano está indefectiblemente limitado. Además, un país que tiene un mercado externo pequeño, restringe el atractivo para la inversión. La capacidad de competir y atraer inversiones está jaqueada por la incidencia de la logística, altísimos impuestos, trabas burocráticas, duplicación de gastos y demás. Esto produce que no se generen nuevas fuentes de trabajo y que no entren divisas ni nuevas tecnologías al país para que este se desarrolle. La inflación local y la carga tributaria encarecieron la producción argentina, pero también hay una dificultad que no se puede atribuir a los históricos desequilibrios de la economía doméstica y es el retroceso de los términos de intercambio con el mundo.
La escasa capacidad exportadora del país es la causa de que la economía haya chocado recurrentemente con lo que en la jerga especializada se conoce como restricción externa, y que no es otra cosa que falta de divisas. En algunos casos ese faltante fue "resuelto" con cepos a la importación y en otros el agujero se tapó con endeudamiento externo. Pero la moderación de las importaciones afecta el crecimiento, y el endeudamiento no es sostenible por demasiado tiempo ya que no se puede vivir endeudando.
Para crecer Argentina necesita exportar más. Para desarrollarse y avanzar en productividad, se necesitan plantas industriales con economías de escala, se requiere mayor competencia en el mercado interno y mejor acceso a la tecnología de punta del exterior. Y eso se consigue cuando se logra abrir un camino de ida y vuelta con el mercado mundial. Ayudaría que se bajen los costos en la producción para exportar. Que se disminuyan los costes de transporte, que los combustibles e impuestos sean más accesibles. También que se reactiven las vías ferroviarias y se pongan a los ferrocarriles en condiciones para que se pueda usar esta vía y así abaratar los costos de transporte o generar por este medio que compitan estos mismos, de esta forma se bajarían los costos por la competencia por el transporte terrestre. De esta forma el aumento insostenible de la nafta que está sufriendo argentina, se reduciría ya que se usaría más el cargamento por medio de ferrocarriles y generaría una sana competencia que traería nuevos puestos de trabajo para poner en condiciones antiguas formas de transporte y extender la misma. Cabe destacar que el ferrocarril fue casi destruido en Argentina por el gobierno de Menen que lo dejó en manos de capitales extranjeros.
Un factor que afecta a todo esto, es la poca unidad de los argentinos por la escasa tolerancia hacia el otro. Por eso a los argentinos les digo:
“Hagamos como aquellos patriotas que se pusieron de acuerdo y nos liberaron de la Corona española. Dejemos de lado esas divisiones políticas, religiosas y culturales que empezaron los unitarios y federales a su forma y seamos más unidos. Tenemos un país con todos los recursos y con mucha gente que quiere salir adelante. Sólo hace falta que nos encontremos y pongamos de acuerdo de una vez por todas para encaminarnos a una Argentina como la que todos queremos”.
Argentina ya no es más “El Granero del Mundo” que solía ser. Todo esto se debe a años de corrupción y malas decisiones en las políticas a desarrollar. Pero aparte de la mala política o sus políticos, ¿Cuál es problema principal por el cual Argentina no sale adelante? El principal problema es su escasa capacidad exportadora, porque esta deficiencia, es la principal limitación para el crecimiento y el progreso social.
Un país como la Argentina con un rico suelo por explotar, no puede importar más de lo que exporta durante largo tiempo, y si la economía tiene restricciones para importar insumos y bienes de capital, su potencial productivo y de desarrollo humano está indefectiblemente limitado. Además, un país que tiene un mercado externo pequeño, restringe el atractivo para la inversión. La capacidad de competir y atraer inversiones está jaqueada por la incidencia de la logística, altísimos impuestos, trabas burocráticas, duplicación de gastos y demás. Esto produce que no se generen nuevas fuentes de trabajo y que no entren divisas ni nuevas tecnologías al país para que este se desarrolle. La inflación local y la carga tributaria encarecieron la producción argentina, pero también hay una dificultad que no se puede atribuir a los históricos desequilibrios de la economía doméstica y es el retroceso de los términos de intercambio con el mundo.
La escasa capacidad exportadora del país es la causa de que la economía haya chocado recurrentemente con lo que en la jerga especializada se conoce como restricción externa, y que no es otra cosa que falta de divisas. En algunos casos ese faltante fue "resuelto" con cepos a la importación y en otros el agujero se tapó con endeudamiento externo. Pero la moderación de las importaciones afecta el crecimiento, y el endeudamiento no es sostenible por demasiado tiempo ya que no se puede vivir endeudando.
Para crecer Argentina necesita exportar más. Para desarrollarse y avanzar en productividad, se necesitan plantas industriales con economías de escala, se requiere mayor competencia en el mercado interno y mejor acceso a la tecnología de punta del exterior. Y eso se consigue cuando se logra abrir un camino de ida y vuelta con el mercado mundial. Ayudaría que se bajen los costos en la producción para exportar. Que se disminuyan los costes de transporte, que los combustibles e impuestos sean más accesibles. También que se reactiven las vías ferroviarias y se pongan a los ferrocarriles en condiciones para que se pueda usar esta vía y así abaratar los costos de transporte o generar por este medio que compitan estos mismos, de esta forma se bajarían los costos por la competencia por el transporte terrestre. De esta forma el aumento insostenible de la nafta que está sufriendo argentina, se reduciría ya que se usaría más el cargamento por medio de ferrocarriles y generaría una sana competencia que traería nuevos puestos de trabajo para poner en condiciones antiguas formas de transporte y extender la misma. Cabe destacar que el ferrocarril fue casi destruido en Argentina por el gobierno de Menen que lo dejó en manos de capitales extranjeros.
Un factor que afecta a todo esto, es la poca unidad de los argentinos por la escasa tolerancia hacia el otro. Por eso a los argentinos les digo:
“Hagamos como aquellos patriotas que se pusieron de acuerdo y nos liberaron de la Corona española. Dejemos de lado esas divisiones políticas, religiosas y culturales que empezaron los unitarios y federales a su forma y seamos más unidos. Tenemos un país con todos los recursos y con mucha gente que quiere salir adelante. Sólo hace falta que nos encontremos y pongamos de acuerdo de una vez por todas para encaminarnos a una Argentina como la que todos queremos”.
