Por: Enzo Galimberti:
La Asamblea Nacional Constituyente, el parlamento inventado el año pasado por el gobierno de Maduro para reemplazar por la fuerza a la verdadera Asamblea Nacional (de mayoría opositora), dio la orden el 23 de enero de que las elecciones presidenciales deben realizarse antes del 30 de abril. Como la convocatoria oficial la tiene que hacer el Consejo Nacional Electoral, que aún no se expidió, todavía no se sabe cuál será la fecha definitiva. Si es en Abril, queda muy claro que la oposición tendrá muy poco tiempo para organizar una estructura que le permita hacer frente a la maquina oficial. Las controvertidas elecciones de gobernadores del 15 de octubre pasado dejaron en evidencia que, en aquellas mesas en las que no hubo fiscales opositores, el chavismo hizo lo que quiso con los votos. Esa es una de las muchas razones del fraudulento triunfo de Maduro en 18 de los 23 estados, a pesar de que el país atraviesa la peor crisis económica y social de su historia, y de que sólo lo apoya una minoría cada vez más reducida.
El Gobierno busca legitimarse con unas elecciones que sean a su medida. Está claro que el oficialismo en una elección limpia, competitiva, y transparente, pierde. El tema es que el Gobierno no está dispuesto a hacer elecciones en las que pueda perder. Ya la derrota del 2015, le dejó una lección muy clara al chavismo que ya no está en condiciones de vencer a una oposición unificada en una competencia mínimamente equilibrada. Por eso, uno de sus objetivos es dividir a las fuerzas opositoras y lo está logrando.
La oposición tiene un dilema. Si va a la elección, no será en las mejores condiciones, porque no se logró un acuerdo para que sean limpias, justas y competitivas. Entonces, participar le puede terminar restando, porque hay un sector pro opositor que está descontento con la manera en la que ha llevado a cabo las negociaciones. Pero, por otro lado, si no participa, es muy probable que el gobierno invente igualmente un candidato supuestamente opositor para decir que fueron limpias. Siempre hubo diferencias importantes entre los opositores al chavismo. Para los sectores moderados, la única forma de que se vaya del poder es venciéndolo en las urnas, pero los radicales están convencidos de que sólo por la fuerza se puede combatir a una dictadura. El triunfo de 2015 pareció darles la razón a los electoralistas, pero la contraofensiva chavista, que arrasó con la Asamblea Nacional y redobló la represión en los años siguientes, terminó revitalizando a los intransigentes. La elección de los gobernadores les dio todavía más argumentos. La gente está comenzando a cansarse de la oposición que en lugar de unificarse, se divide cada vez en más fragmentos. Ahora yo digo, si el pueblo se une puede llegar a derrotar, pero si cada vez se divide más, es muy difícil que salga de esa situación.
Los venezolanos están desesperados por el sufrimiento que están padeciendo (Falta de servicios básicos como agua, luz, falta de medicamentos y la osadía en el día a día para encontrar alimentos). Entonces, decirles que se va a las elecciones para perder, como una forma de debilitar al gobierno, no va a ser suficiente para una parte importante de la población que está totalmente devastada y sin ninguna esperanza. Es más, hay una taza en alza de venezolanos que descontentos con el presente y el futuro de su país, deciden emigrar. Muchos lo hacen a su país vecino Colombia por la proximidad que tienen, ya que si todo mejora tienen pensado volver, otros en cambio emigran a países más lejanos sin esperanzas de volver a vivir su vida en su tan querida Venezuela. Tantos años de dictadura y por ende de sufrimientos extremos los desesperanzo y es totalmente entendible. Debe ser muy desesperante vivir en un país que está en continuo conflicto interno y externo, en el que la violencia parece cesar y luego vuelve. En el que conseguir alimentos o medicamentos es toda una aventura, también estar en pleno verano y no poder usar la energía para refrescarse ni el agua para hidratarse. Por todo esto, algunos venezolanos prefieren que países extranjeros intervengan el país y saquen a Nicolás Maduro del poder. Pero no todo cambio es bueno y menos si viene de naciones imperialistas como lo son Estados Unidos o Inglaterra que son los mas interesados en "ayudar a Venezuela".
Para mi, el Pueblo se tiene que dejar de dividir tanto y unirse al fin. Porque si el Pueblo esta unido, es difícil que sea vencido. Tienen que tirar todos para el mismo lado de la cuerda y no dejar que nadie los defienda, si no defenderse ustedes mismos. Dejar su futuro en manos extranjeras, sería un error imborrable cuyas consecuencias durarían años.
Fuerza hermanos venezolanos.
La Asamblea Nacional Constituyente, el parlamento inventado el año pasado por el gobierno de Maduro para reemplazar por la fuerza a la verdadera Asamblea Nacional (de mayoría opositora), dio la orden el 23 de enero de que las elecciones presidenciales deben realizarse antes del 30 de abril. Como la convocatoria oficial la tiene que hacer el Consejo Nacional Electoral, que aún no se expidió, todavía no se sabe cuál será la fecha definitiva. Si es en Abril, queda muy claro que la oposición tendrá muy poco tiempo para organizar una estructura que le permita hacer frente a la maquina oficial. Las controvertidas elecciones de gobernadores del 15 de octubre pasado dejaron en evidencia que, en aquellas mesas en las que no hubo fiscales opositores, el chavismo hizo lo que quiso con los votos. Esa es una de las muchas razones del fraudulento triunfo de Maduro en 18 de los 23 estados, a pesar de que el país atraviesa la peor crisis económica y social de su historia, y de que sólo lo apoya una minoría cada vez más reducida.
El Gobierno busca legitimarse con unas elecciones que sean a su medida. Está claro que el oficialismo en una elección limpia, competitiva, y transparente, pierde. El tema es que el Gobierno no está dispuesto a hacer elecciones en las que pueda perder. Ya la derrota del 2015, le dejó una lección muy clara al chavismo que ya no está en condiciones de vencer a una oposición unificada en una competencia mínimamente equilibrada. Por eso, uno de sus objetivos es dividir a las fuerzas opositoras y lo está logrando.
La oposición tiene un dilema. Si va a la elección, no será en las mejores condiciones, porque no se logró un acuerdo para que sean limpias, justas y competitivas. Entonces, participar le puede terminar restando, porque hay un sector pro opositor que está descontento con la manera en la que ha llevado a cabo las negociaciones. Pero, por otro lado, si no participa, es muy probable que el gobierno invente igualmente un candidato supuestamente opositor para decir que fueron limpias. Siempre hubo diferencias importantes entre los opositores al chavismo. Para los sectores moderados, la única forma de que se vaya del poder es venciéndolo en las urnas, pero los radicales están convencidos de que sólo por la fuerza se puede combatir a una dictadura. El triunfo de 2015 pareció darles la razón a los electoralistas, pero la contraofensiva chavista, que arrasó con la Asamblea Nacional y redobló la represión en los años siguientes, terminó revitalizando a los intransigentes. La elección de los gobernadores les dio todavía más argumentos. La gente está comenzando a cansarse de la oposición que en lugar de unificarse, se divide cada vez en más fragmentos. Ahora yo digo, si el pueblo se une puede llegar a derrotar, pero si cada vez se divide más, es muy difícil que salga de esa situación.
Los venezolanos están desesperados por el sufrimiento que están padeciendo (Falta de servicios básicos como agua, luz, falta de medicamentos y la osadía en el día a día para encontrar alimentos). Entonces, decirles que se va a las elecciones para perder, como una forma de debilitar al gobierno, no va a ser suficiente para una parte importante de la población que está totalmente devastada y sin ninguna esperanza. Es más, hay una taza en alza de venezolanos que descontentos con el presente y el futuro de su país, deciden emigrar. Muchos lo hacen a su país vecino Colombia por la proximidad que tienen, ya que si todo mejora tienen pensado volver, otros en cambio emigran a países más lejanos sin esperanzas de volver a vivir su vida en su tan querida Venezuela. Tantos años de dictadura y por ende de sufrimientos extremos los desesperanzo y es totalmente entendible. Debe ser muy desesperante vivir en un país que está en continuo conflicto interno y externo, en el que la violencia parece cesar y luego vuelve. En el que conseguir alimentos o medicamentos es toda una aventura, también estar en pleno verano y no poder usar la energía para refrescarse ni el agua para hidratarse. Por todo esto, algunos venezolanos prefieren que países extranjeros intervengan el país y saquen a Nicolás Maduro del poder. Pero no todo cambio es bueno y menos si viene de naciones imperialistas como lo son Estados Unidos o Inglaterra que son los mas interesados en "ayudar a Venezuela".
Para mi, el Pueblo se tiene que dejar de dividir tanto y unirse al fin. Porque si el Pueblo esta unido, es difícil que sea vencido. Tienen que tirar todos para el mismo lado de la cuerda y no dejar que nadie los defienda, si no defenderse ustedes mismos. Dejar su futuro en manos extranjeras, sería un error imborrable cuyas consecuencias durarían años.
Fuerza hermanos venezolanos.
